viernes, 25 de enero de 2013

Mis motivos . . .

 

Hace unos años, en 2005 para ser exactos, cuando le conté a un buen amigo que había aceptado la propuesta de mi empresa de asumir un destino internacional, me aconsejó que escribiese un libro, que dejase grabadas las experiencias y sensaciones que iba a vivir. Como suele ocurrir con los buenos consejos, no hice caso, pero la vida en ocasiones nos da una segunda oportunidad.

Probablemente una de las razones por las que me faltó la motivación necesaria para empezar a escribir fue el pensar que mi experiencia no le sería de interés a nadie, que habría sido un libro que no leería nadie, un esfuerzo en balde.

En los últimos meses, en los 16 que llevo viviendo en Brasil, no he parado de recibir solicitudes de amigos, conocidos y extraños para que les oriente o aconseje sobre la posibilidad de desarrollar su carrera profesional en el extranjero. Y he podido poner cara a algunos de esos miles de compatriotas que las estadísticas de migración sitúan anualmente en el extranjero. He conocido sus nombres, sus proyectos, sus miedos y esperanzas y, la verdad es que sobrecoge ver cuanta energía y valentía se esconde detrás de cada uno.

Según el INE, entre enero 2011 y septiembre 2012, casi un millón de personas (927.890) han emigrado de España en busca de un futuro profesional. De estos, 117.523 eran Españoles y 810.367 extranjeros que regresaban a sus países de origen o emigrando a otros países con mayores oportunidades. Aún así la cifra de Españoles emigrantes se sitúa en un rango similar al del periodo migratorio de la década de los 60.

Es bastante obvio que la emigración de nuestros días es mucho más amplia y diversa que la que vivimos en los años 60, ahora es un fenómeno más complejo que incluye un abanico amplio de situaciones, desde extranjeros que regresan a sus países de origen, emigrantes sin cualificación, expats de multinacionales o de pequeñas empresas, pequeños emprendedores que tienen claro que su proyecto, o es global o no será . . . incluso muchos estudiantes que optan por terminar sus estudios en el extranjero conscientes de que su carrera deberá comenzar más allá de las fronteras.

Como digo he tenido la suerte de conocer a muchos de ellos, en sus diferentes circunstancias, y el factor común a todos ellos si tuviese que destacar uno es la fuerza y la energía con la que afrontan el futuro. De ahí probablemente he obtenido la motivación suficiente para iniciar este Blog, versión 2.0 del libro que me recomendó escribir mi amigo Ramón.

Obviamente yo no pretendo dar lecciones a nadie, ni siquiera consejos, mi única aspiración se centra en explicar mi propia experiencia, la de las personas que he ido conociendo en el camino y las reflexiones que me inspiran, con la única ambición de que a alguien puedan resultarle de utilidad, aunque solo sea para saber lo que NO tiene que hacer.