Los disturbios en la periferia de Paris, la primavera arabe, el 15M en España, los disturbios en Turquia y ahora en Brasil. Todos ellos movimientos sociales, surgidos de la sociedad civil, y no auspiciados desde ninguna corriente política específica. Tampoco surgen siguiendo un patrón concreto, y se han manifestado tanto en paises con el crecimiento económico de Brasil y turquía, como en el sur de una europa en recesión.
Si los analizamos en detalle tienen bastantes rasgos comunes, el mas evidente la juventud de los participantes en las protestas, una generación 2.0 que convoca las manifestaciones por facebook y las retransmite en directo por instagram o tweeter. El pacifismo como eje principal, (con la excepción de París), ya que pese a que los medios siempre magnifican los hechos violentos, el grueso de los participantes no solo practica un pacifismo riguroso sino que lo promulga y exige en sus convocatorias. Conviene recordar que no siempre los movimientos sociales han sido pacíficos, de hecho casi nunca lo son.
Pero tal vez el rasgo más característico y para mi donde reside la clave para interpretar el movimiento es que paadojicamente reclaman más democracia, y al tiempo reniegan de la política. No es un tema menor, que en algunas manifestaciones en Brasil, igual que ocurrió en España, los representantes de partidos políticos han tenido que salir corriendo o escoltados por la policia de las protestas. ¿como es esto posible? ¿como se entiende que exijan más democracia y al tiempo renieguen de aquellos que les representan?
La conclusión es clara, la calidad de nuestras democracias se hunde, el sistema democrático actual no les sirve. En palabras técnicas, la democracia representativa, no colma sus espectativas. No quieren tener que abdicar su representación cada 4 años en unas personas, que ni siquiera son directamente elegidas por ellos. Y es que para colmo los sistemas democraticos basados en representación suelen además estar plagados de distorsiones, como las listas cerradas, las circunscripciones asimetricas, la disciplina de voto, etc. Sin duda un primer paso sería eliminar alguna de esas distorsiones. Pero reformar el sistema desde dentro resulta muy dificil, y el descontento se acumula hasta que estalla por donde menos se espera, en el caso de Brasil por 8 centimos de euro.
Usamos un modelo democratico basado en la representación, es decir, como no puedo consultar a la población constantemente, elegimos unos representantes que transmiten la opinión del pueblo. Un sistema ideado en la época en que las comunicaciones iban a caballo. La pregunta es si hoy dia, en la era de internet, no podemos elegir un sistema más participativo. Yo, no lo sé. Pero resulta obvio que ellos, los jovenes, que cada 20 segundos expresan publicamente en tweeter, facebook e instagram sus opiniones y preferencias, no aceptan que su representante electo las obvie de 4 en 4 años.
Los jovenes están hablando y manifestandose, pero detrás tienen a muchos de sus mayores que opinan como ellos, a los que sus obligaciones, rutinas o timidez no les permiten salir a la calle pero al que no le niegan su simpatía en publico y en privado.
El fenomeno es global y de fondo, lento pero irreversible, las nuevas generaciones crecen más acostumbrados a opinar on-line, las nuevas tecnologías hacen posibles formas de participación impensables hace decadas, y el sistema actual aterrado por un futuro incierto, se aferra al statu quo. El tiempo no arreglará las cosas, el fin de la crisis tampoco, pueden retrasar el proceso, pero al final tentremos un cambio de régimen. Porque lo único cierto en la historia es que ningún régimen ha sido eterno, todos llegaron a su fin, la pregunta es si desaparecerá por evolución, o por revolución.