He tenido que esperar a que finalizase el episodio para escribir este artículo. Me refiero a la última (por ahora) crisis de liquidez en EEUU derivada de la falta de acuerdo entre republicanos y demócratas para aumentar el techo de endeudamiento. Mi principal sentimiento ha sido de envidia, sana por supuesto, pero envidia al fin y al cabo, por un país en el que sigue existiendo separación de poderes, donde la política se hace con mayúsculas, y se lleva a práctica con rigor.
Pero inmediatamente ese sentimiento ha dejado paso a un análisis más profundo, un pensamiento que me lleva cuestionarme como el mercado evalúa los riesgos financieros. ¿Se imaginan lo que hubiese pasado si el protagonista de esta historia hubiese sido Brasil? Las consecuencias en terminos de calificacion de riesgo y retirada de capitales hubiesen sido terribles.
Hay quién dirá que la inestabilidad económica en EEUU se debe a una coyuntura política entre senado y presidencia, pero no es cierto. La razón principal es económica, el elevado endeudamiento en EEUU hace tiempo que sobrepasó cualquier límite razonable incluso para la mayor economía del mundo. La discusión que vemos es el intento de su clase política de deshacer el entuerto de forma lo menos abrupta posible, si es que existe una forma no abrupta de resolverlo. Y ocurre ahora, justo cuando empezábamos a librarnos del fantasma de la ruptura del euro y una cascada de "defaults" por entregas de las economías periféricas del sur. Sin mencionar la todavia dudosa situación económica de francia ni la salud del sistema financiero alemán que se resiste a ser auditado.
En los últimos tres o cuatro años hemos asistido a riesgos de impago de las dos grandes economías del mundo (EEUU Y UE), aquellas que gozan de una mejor calificación de riesgo. Calificación de riesgo que emiten esas "reputadas" agencias que fueron incapaces de predecir la quiebra del sistema financiero occidental, ni siquiera una semana antes. Aún recuerdo la noticia en el periódico, donde se rebajaba la calificación de Lehman Brothers desde las más altas a la de bono basura, junto a la foto de sus empleados saliendo con las cajas de objetos personales el dia después de su quiebra.
Llevamos años anunciando que avanzamos hacia un mundo multipolar, que ya no está centrado en occidente, pero nos cuesta llevar esa afirmación hasta sus últimas consecuencias. Seguimos, las economías occidentales, rigiendonos por parametros egocentristas, tomando nuestra realidad como centro de la verdad financiera. Solo así se entiende que EEUU o Francia tengan mejor calificación de riesgo que China. ¿De verdad creen que es más facil un default Chino que de EEUU? Una quiebra en China es posible, pero solo como consecuencia del impago de la deuda pública norteamericana. Algo parecido a lo que ocurre con las manifestaciones en Brasil, convenientemente amplificadas y difundidas en Europa, cuando a efectos practicos no difieren en nada de las que vemos en las calles de España, Grecia, Portugal o Italia casi a diario.
Mientras tanto nuestras empresas, las que tienen sedes y centros de decisión en Europa y Norteamérica, obligadas por la presión de dar buenos resultados trimestre a trimestre, siguen mirando a los paises emergentes con altas dosis de riesgo y siguiendo políticas de extrema prudencia. Ese cortoplacismo de origen bursatil, está dejando via libre a los grandes conglomerados asiaticos, que con miradas de mucho más largo plazo y paradigmas de riesgo diferentes están entrando en Latinoamérica o África de forma sólida. Y es así es como las economías asiaticas resuelven su principal debilidad, una elevadisima exposición a la economía de mayor riesgo, la de Estados Unidos.
