jueves, 15 de diciembre de 2016

La empresa sin activos... (y sin beneficios).

Seguro que ya habrán leído alguno de los artículos, memes o infografías que corren por ahí sobre la materia. Mi preferido es uno que va relatando sector por sector;

La mayor empresa de taxis no tiene un solo coche (Uber)
            La mayor empresa de alojamiento no tiene hoteles (AirBnB)
La mayor empresa de distribución no tiene una sola tienda (Amazon)
Y así…

Lo que ninguno recuerda, y muchos no saben, es que estas empresas no tienen activos físicos, pero tampoco beneficios económicos. Y podríamos continuar la lista con Twitter, LinkedIn, youtube, etc… En efecto, estas empresas han conseguido un grandísimo éxito comercial, me atrevo a decir que sin precedentes, pero no han conseguido transformar esa enorme cuota de mercado en rentabilidad económica. Bueno, sus creadores han hecho caja vendiendo acciones, pero dividendos para sus accionistas, nada de nada.

En las empresas convencionales, (si, esas empresas antiguas, con activos y que ganan dinero) abundan visionarios de todo tipo predicando que debemos seguir el ejemplo de la nueva economía, evitar cargar nuestro balance con activos, e ir a nuevos modelos de negocio mas flexibles. No me queda claro si incluyen lo de dejar de tener beneficios y pagar dividendos en la formula, espero que no.

No voy a negarles que operar sin activos tiene algunas ventajas, la principal es no requerir el capital necesario para adquirir los activos. Tu inversión se limita al desarrollo de la plataforma, que además es muy fácilmente escalable a diferentes mercados. En resumen, puedes crecer mucho y muy rápido y ganar así una importante ventaja competitiva. El problema viene a la hora de intentar rentabilizar tu posición de dominio, y ahí empiezan las dificultades. Porque cuanto más flexible es tu modelo, más fácil es copiarlo.


Y eso es lo que ha empezado a ocurrir ya con Uber, al que le ha surgido un competidor, Lyft que al menos en USA ya ofrece una cobertura, servicios y costes completamente competitivos. De hecho en los últimos años Lyft crece más que Uber acortando distancias en cuota de mercado. La adquisición de Lyft, posibilidad ya comentada en prensa, aparte de un coste elevado implicaría asumir una cuota de mercado cercana al 50%, lo que podría empezar a dar problemas de limitación de competencia. Además la adquisición no incorporaría mucho valor, la mayor parte de los clientes tenemos instaladas las dos aplicaciones, y es frecuente ver a los conductores trabajando con ambas aplicaciones a la vez. No tardaremos en ver aplicaciones que nos ofrezcan la posibilidad de introducir un trayecto y confirmar el taxi con el operador que nos ofrezca menor precio o menor tiempo de espera, como ya existen en el market place de las reservas hoteleras o de los supermercados. Invertir millones de dólares para mantener los mismos clientes y los mismos conductores dando una señal al mercado, eh chicos hagan su propia aplicación de taxi, si consiguen 1 millón de usuarios viene Uber y les compra. Yo si fuera Waze ya estaría haciendo la mía.

Una empresa que no tiene fidelizados a los clientes, ni a los proveedores, ni tiene activos, no tiene ninguna barrera de entrada para convertir su posición de mercado en un beneficio real. Por eso, cuando sube precios para rentabilizar su posición de mercado, el mercado se va a la competencia. Así las cosas, no debe extrañarles que Uber esté apostando por los coches sin conductor, y en tener ahora sí, una flota de vehículos propios. (link) Parece que la empresa sin activos está llegando a su fin.

Otro caso significativo es el de Amazon, que lleva 10 años sin repartir dividendos porque se supone está invirtiendo en su plataforma logística, su ventaja competitiva más palpable. Yo no dudo de esas inversiones, de hecho se acaba de inaugurar la nueva plataforma de Barcelona, pero aquí en los Estados Unidos, donde su modelo está más desarrollado, quien te trae los paquetes de Amazon es el servicio postal público americano (USPS). Así que Amazon, tras diez años de invertir en logística y tras las pruebas con drones y demás innovaciones ha decidido dar un paso definitivo, la innovación máxima: la tienda física. (link) Si, si han oído bien, la última innovación de Amazon es poner tiendas, otro mito de la empresa sin activos a la basura. Eso sí, serán tiendas muy modernas, con mucha tecnología y sin cajeros. Sin cajeros no significa sin empleados, seguirán haciendo falta los reponedores, los seguratas, el informático, los de la limpieza, el de mantenimiento, el gerente, etc.

Así que vamos viendo a donde nos lleva todo esto. Al final, tras invertir sumas multimillonarias, Uber será una empresa de taxis convencional y Amazon una cadena de supermercados. La gran innovación es que prescindirán de los sueldos de los taxistas y los cajeros, que como ya se imaginan no son los más altos de la empresa. Para este viaje no hacían falta alforjas.

La tecnología está cambiando por completo nuestro entorno, nada volverá a ser como antes, pero no está garantizado que el cambio sea a mejor. Sirva de ejemplo el mundo de la prensa, tras años de transformación digital, los periodistas ganan peores salarios que antes, los periódicos tienen menores beneficios y los lectores tenemos más desinformación que nunca.

Todas las experiencias de transformación digital están enfocándose peligrosamente en satisfacer únicamente las necesidades del cliente, olvidando cuando no perjudicando al otros ‘stakeholders’, principalmente empleados y accionistas. La transferencia de todo el valor al cliente  permite crecimientos explosivos, pero genera un desequilibrio en las empresas (perdidas), la economía (burbujas) y la sociedad (desempleo) que finalmente termina aflorando, y casi siempre de forma abrupta.  Es posible ganar mucho dinero a corto plazo, pero si hablamos de crear valor a largo plazo, ningún modelo de negocio será sostenible en el tiempo si no equilibra adecuadamente los intereses de todos sus stakeholders.